La vesícula biliar, un pequeño órgano situado debajo del hígado, está estrechamente conectada a él a través del conducto biliar. Su función principal es almacenar bilis, actuando como una guardiana diligente que desempeña silenciosamente su papel vital en el organismo.
Cuando disfrutamos de una comida deliciosa, la vesícula biliar se contrae, enviando bilis al duodeno para ayudar a descomponer las grasas. La bilis también tiene propiedades antibacterianas, funcionando como una fuerza de defensa invisible que mantiene la salud del sistema digestivo.
Cuando la vesícula biliar presenta problemas, es como un caos en un hogar tranquilo, provocando síntomas como dolor abdominal, náuseas y vómitos. Por lo tanto, debemos cuidar y proteger la salud de nuestra vesícula biliar.
¿Debe extirparse la vesícula biliar si se encuentran cálculos biliares?
La necesidad de extirpar la vesícula biliar depende del tipo de cálculos biliares y de la gravedad de los síntomas. Si los cálculos son pequeños y no causan molestias significativas, los médicos suelen recomendar un tratamiento conservador con seguimiento regular.
¿Cómo cambia el cuerpo después de la extirpación de la vesícula biliar?
1. Disminución de la capacidad de digestión de grasas
Una de las funciones principales de la vesícula biliar es almacenar bilis, la cual contiene colesterol y sales biliares que ayudan a digerir las grasas. Sin la vesícula biliar, el almacenamiento y la liberación de bilis se ven afectados, lo que dificulta la digestión y absorción de grasas.
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