El pueblo despertaba antes que el sol.
Para todos eran solo vehículos.
Para Kito eran esperanza.
Se sentaba durante horas dibujándolos en la tierra con un palo. Imaginaba motores enormes, ruedas gigantes y viajes interminables más allá de las montañas. Soñaba con conducir uno algún día y llevar comida y medicinas a pueblos olvidados como el suyo.
Pero en lugares donde falta el pan, los sueños pare