El pueblo despertaba antes que el sol.
Pero sus ojos… sus ojos verdes brillaban como hojas mojadas después de la lluvia.
Eran ojos llenos de sueños.
Cada mañana, Kito corría hacia el camino principal para ver pasar los camiones viejos que atravesaban la región. Algunos llevaban madera, otros comida, y otras personas rumbo a la ciudad.