Cuando se acercó, me sonrió con naturalidad.
—¿Lista?
Asentí.
Durante toda la tarde actuó con absoluta normalidad.
Hablaba con los invitados.
Jugaba con los niños.
Reía conmigo.
Parecía tan auténtico que, por momentos, olvidé que todo era parte de un contrato.
Sin embargo, mi mirada seguía buscando la entrada de la casa.
Sabía que Jordan aparecería en cualquier momento.
Entonces Ethan se acercó llevando una pequeña caja de regalo perfectamente envuelta.
Miró a Clark con mucha seriedad.
—¿Podrías darle esto a mi papá cuando llegue?
Clark tomó la caja.
—Claro.
¿Es de parte tuya?
—De todos nosotros.
Antes de que pudiera preguntar qué contenía, Ethan volvió corriendo con sus amigos.
Clark observó la caja durante un instante.
Luego la dejó cuidadosamente sobre una mesa cercana.
En ese mismo momento…
La puerta principal se abrió.
Jordan acababa de llegar.
Y no estaba solo.