2. Hinchazón (edema) en pies y tobillos
La hinchazón e inflamación de pies y tobillos puede deberse a la retención de líquidos causada por insuficiencia cardíaca.
Suele empeorar al final del día o después de estar sentado durante mucho tiempo.
3. Decoloración (pies azules, morados o pálidos)
Un tono azulado o violeta puede indicar una baja oxigenación.
Los pies pálidos o cenicientos pueden indicar una circulación sanguínea reducida.
4. Entumecimiento u hormigueo
La disminución del flujo sanguíneo puede provocar hormigueo o entumecimiento.
Esto puede empeorar con el aumento de la actividad y mejorar en reposo; es un posible signo de enfermedad arterial periférica (EAP), que a menudo se asocia con enfermedades cardíacas.
5. Heridas o llagas que no cicatrizan
La mala circulación sanguínea puede impedir que el cuerpo cicatrice incluso cortes pequeños.
Las úlceras crónicas o las heridas de cicatrización lenta en los pies son una señal de alerta, especialmente en personas con diabetes.
6. Dolor al caminar (dificultad para caminar)
El dolor o los calambres en los pies o las pantorrillas al caminar pueden indicar enfermedad arterial periférica (EAP).
Es un indicador fiable de futuros eventos cardiovasculares, incluidos los infartos.
Nota importante:
Estos síntomas no siempre significan que un infarto sea inminente, pero sí indican que su sistema cardiovascular podría estar afectado.
Qué hacer si nota estos síntomas:
Consulte a un médico de inmediato, especialmente si los síntomas son nuevos o empeoran.
– Esté atento a otras señales de alerta de un infarto, como dolor en el pecho, dificultad para respirar, fatiga o mareos.
– Hágase un control de la presión arterial, el colesterol, la diabetes y la función cardíaca.