Frecuencia recomendada:

De lunes a viernes: una vez al día (en la noche es perfecto)
Sábado y domingo: descanso, o lo aplicas si quieres extra
Con 2 semanas ya muchas personas notan uñas menos frágiles. Con 4 semanas, el cambio se nota todavía más.

Un tip realista: si el olor del ajo te molesta
Sí, hablemos claro. El ajo huele… y se queda. Si eso te incomoda, prueba esto:
Úsalo en la noche y enjuaga en la mañana.
O agrégale 2 gotas de limón al aceite (poquito).
O usa guantes finos de algodón para dormir.

Pero honestamente, si tú eres de los que dice: “Si funciona, aguanto el olor”, entonces te va a ir bien.
Otra versión del remedio (para los que quieren algo más completo)
Si quieres llevarlo a otro nivel, puedes hacer una versión “premium casera” así:
Aceite de oliva + ajo + vitamina E

Qué necesitas:
2 cucharadas de aceite
1 diente de ajo
1 cápsula de vitamina E (la abres y le echas el contenido)
La vitamina E es excelente para hidratar y ayudar a regenerar la zona, sobre todo si tienes cutículas secas o uñas opacas.

Errores típicos que dañan las uñas (y ni cuenta te das)
Hay hábitos que parecen inofensivos, pero son los que más destruyen las uñas por detrás:
Arrancarte la cutícula o morderte los pellejitos
Usar acetona todo el tiempo
Ponerte uñas acrílicas sin descanso
Esmalte permanente sin pausa
Lavar con cloro sin guantes
Pulir demasiado la uña para que “brille” (eso la adelgaza)

Mira, yo no digo que no te arregles las uñas. ¡Claro que sí! Pero hay que darles un respiro y cuidarlas como se cuida el cabello: con pausas y protección.
Cómo saber si el problema no es solo fragilidad común
Aquí te dejo señales para estar atento. Si notas esto, lo mejor es consultar con un profesional:

Cambios de color verdoso, amarillento fuerte o negro
Uñas que se despegan de la piel
Dolor, inflamación o pus
Mal olor persistente
Manchas o líneas oscuras que crecen con la uña
Uñas muy hundidas o con deformación rara