7. Tos crónica o con sangre
Una tos persistente que no mejora con jarabes ni antibióticos puede ser otra alerta. En algunos casos más avanzados, puede presentarse acompañada de pequeñas cantidades de sangre. Este síntoma requiere atención médica inmediata, ya que podría indicar un daño más profundo en los tejidos de la garganta.
8. Mal aliento o sabor desagradable constante
Cuando hay lesiones por VPH, las bacterias pueden acumularse más fácilmente en la boca, generando un olor fuerte o un sabor metálico persistente. No importa cuántas veces te cepilles los dientes o uses enjuague bucal: el mal olor sigue ahí.
9. Sensación de fatiga o fiebre baja recurrente
Aunque no es un síntoma exclusivo del VPH, algunas personas infectadas sienten cansancio constante o presentan episodios leves de fiebre sin motivo aparente. Esto ocurre porque el cuerpo está luchando contra el virus, intentando controlar la infección.
Cómo se diagnostica el VPH en la garganta
A diferencia de otras infecciones, el VPH en la garganta no se detecta con pruebas de rutina. Los médicos pueden identificarlo mediante una exploración visual, una laringoscopia (que permite observar el interior de la garganta con una cámara) o una biopsia si se encuentran lesiones sospechosas.
En la mayoría de los casos, el sistema inmunológico logra eliminar el virus por sí solo en unos meses o años. Sin embargo, cuando el virus persiste y causa cambios celulares, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer orofaríngeo, especialmente con los tipos de VPH 16 y 18, que son los más agresivos.
¿Se puede prevenir?
Sí, y de manera bastante efectiva. La vacuna contra el VPH, que antes se recomendaba solo para niñas, ahora se aplica también a niños y adultos jóvenes. Protege contra las cepas del virus que suelen causar cáncer tanto en el cuello uterino como en la garganta. Además, el uso del preservativo y el cuidado durante las prácticas sexuales orales reduce considerablemente el riesgo de contagio.
Otra medida fundamental es mantener una buena salud bucal y acudir al dentista o al otorrino al menos una vez al año. Muchas veces, estas infecciones se detectan en exámenes de rutina cuando el paciente ni siquiera presenta síntomas.
El lado emocional del diagnóstico
Recibir un diagnóstico de VPH en la garganta puede generar miedo o vergüenza, pero es importante recordar que esta infección es mucho más común de lo que se cree. No se trata de una “condena”, sino de una señal para cuidar la salud con responsabilidad. La detección temprana y los controles médicos regulares pueden marcar una gran diferencia en el pronóstico.
Cuándo acudir al médico
Si notas alguno de los síntomas mencionados —especialmente dolor persistente, ronquera prolongada, bultos en el cuello o llagas que no cicatrizan— no esperes a que desaparezcan por sí solos. Cuanto antes se evalúe la situación, más fácil será tratar cualquier problema antes de que avance.