Porque utilizar un filtro para mejorar una fotografía no es algo exclusivo de una edad, un género o una generación. Actualmente, prácticamente cualquier persona que utiliza redes sociales tiene acceso a herramientas capaces de modificar una imagen en segundos.
El problema aparece cuando la fotografía editada termina siendo presentada como si mostrara exactamente la apariencia real de una persona.
La diferencia puede ser especialmente grande cuando se utilizan filtros de inteligencia artificial o herramientas de retoque facial. Estas aplicaciones pueden eliminar líneas de expresión, cambiar la textura de la piel y modificar determinados rasgos hasta crear una imagen que conserva algunos elementos de la persona original, pero que puede verse completamente diferente.
Y eso fue precisamente lo que provocó el revuelo alrededor de esta publicación.
Las redes sociales, además, pueden crear una especie de competencia silenciosa. Las personas ven fotografías aparentemente perfectas y comienzan a compararse con ellas. Lo que muchas veces no se muestra es la iluminación, el ángulo, el maquillaje, la edición y los filtros utilizados antes de publicar la imagen.
Por eso, detrás de una fotografía aparentemente perfecta puede existir una realidad completamente distinta.
La frase “las abuelitas andan bravas” terminó convirtiéndose en uno de los elementos más comentados de la publicación. Algunos usuarios lo tomaron con humor y comenzaron a compartir bromas sobre la capacidad de las nuevas herramientas digitales. Otros, en cambio, aprovecharon el momento para enviar un mensaje diferente: la edad no debería ser motivo de vergüenza.
Una persona puede tener arrugas, canas, líneas de expresión y señales normales del paso del tiempo y seguir siendo atractiva, interesante y segura de sí misma.
De hecho, las líneas del rostro cuentan historias que ningún filtro puede reproducir.
Cada arruga puede representar años de experiencias, momentos difíciles, sonrisas, preocupaciones y recuerdos. Por eso, muchas personas consideran que intentar borrar completamente esos detalles también significa borrar una parte de la historia de quien aparece en la fotografía.
La publicación viral, sin embargo, no presenta pruebas suficientes para conocer toda la historia detrás de las imágenes. No sabemos con certeza quién es la mujer, qué filtros fueron utilizados ni si realmente existió la supuesta situación descrita en el mensaje. Por esa razón, el contenido debe entenderse como una publicación viral y no como un hecho periodístico confirmado.