Plástico duro.
Lo quité lentamente.
Al principio, no podía entender lo que estaba viendo.
Era un extraño objeto azul, irregular, anguloso y de aspecto peculiar. No parecía a nada que pudiera clasificar de inmediato. No era un juguete en el sentido obvio de la palabra. No era un artículo doméstico. No era algo que perteneciera a la habitación de un niño, ni siquiera a una casa común.
Su forma era irregular, casi agresiva: curvas dentadas, protuberancias afiladas y extraños puntos que captaban la tenue luz de mi teléfono, dándole una apariencia casi realista. El azul era profundo y apagado, pero paradójicamente se intensificaba por la oscuridad circundante, como si absorbiera mi mirada en lugar de reflejarla.
Física
Lo giré lentamente entre mis manos.
Nada tenía sentido.
Sin inscripción. Sin marcas. Sin instrucciones. Sin función aparente. Simplemente un objeto que parecía tener un propósito, pero que se negaba a explicar cuál era.
Durante unos segundos, mi mente hizo lo que siempre hace en ausencia de información: empezó a inventar posibilidades.
¿Un dispositivo electrónico averiado?
¿Una especie de dispositivo experimental?