Varios factores aumentan el riesgo de sufrir un derrame cerebral, como la presión arterial alta, la diabetes, el tabaquismo, el colesterol alto, la obesidad, las enfermedades cardíacas, la fibrilación auricular, el consumo excesivo de alcohol y el sedentarismo. La edad y los antecedentes familiares también influyen en el riesgo, aunque los derrames cerebrales pueden ocurrir a cualquier edad.
Controlar estos factores de riesgo mediante atención médica regular y un estilo de vida saludable puede reducir la probabilidad de sufrir un derrame cerebral.
En resumen
Reconocer las señales de alerta temprana de un derrame cerebral puede salvar vidas. Debilidad repentina, parálisis facial, dificultad para hablar, cambios en la visión, dolor de cabeza intenso y problemas de equilibrio deben considerarse siempre una emergencia médica.
Si usted o alguien cercano presenta síntomas de un posible accidente cerebrovascular, no espere a ver si mejoran. Llame inmediatamente a los servicios de emergencia. El tratamiento rápido puede reducir el daño cerebral, mejorar la recuperación y, en muchos casos, salvar una vida.
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